Blog · Presentaciones · 6 min
Cómo estructurar una presentación que se recuerde.
Tres decisiones antes de abrir la primera diapositiva para que tu propuesta se entienda, convenza y permanezca.
Índice del artículo
Una presentación no empieza en PowerPoint, Canva o Gamma.
Empieza mucho antes: cuando decides qué necesita comprender la otra persona, qué quieres que recuerde y qué debería suceder después de la reunión.
El diseño puede hacer una presentación más atractiva. Pero si el mensaje no tiene dirección, las diapositivas solo decorarán una idea confusa.
Antes de elegir una plantilla, una fotografía o una tipografía, conviene tomar tres decisiones.
01
Decide qué debe cambiar al terminar
Una presentación necesita un destino.
No basta con “explicar el proyecto”, “mostrar los resultados” o “presentar la empresa”. Hay que definir qué queremos que piense, sienta o haga la audiencia cuando termine.
Prueba a completar esta frase:
“Cuando termine la presentación, quiero que la otra persona comprenda que ______ y decida ______.”
Si no puedes terminarla con claridad, todavía no estás preparada para diseñar.
Esta decisión permite eliminar información secundaria y distinguir lo importante de todo aquello que simplemente sabemos, pero que la audiencia no necesita conocer en ese momento.
02
Ordena la historia alrededor de una decisión
Una acumulación de diapositivas no es una historia.
Una estructura sencilla puede seguir este recorrido:
- 01Situación: qué está ocurriendo.
- 02Problema: qué impide avanzar.
- 03Consecuencia: por qué merece atención.
- 04Propuesta: qué recomendamos hacer.
- 05Evidencia: por qué esta propuesta tiene sentido.
- 06Siguiente paso: qué decisión necesitamos ahora.
No todas las presentaciones necesitan utilizar estos seis bloques de forma literal. Lo importante es que exista una progresión y que cada parte prepare la siguiente.
La audiencia no debería preguntarse por qué está viendo una diapositiva. Su relación con la decisión final debe resultar evidente.
03
Separa lo que se muestra de lo que se explica
Una diapositiva no es un documento ni un teleprompter.
Cuando todo el discurso aparece escrito en pantalla, la audiencia intenta leer y escuchar al mismo tiempo. El resultado suele ser cansancio y pérdida de atención.
Cada diapositiva debería sostener una idea principal mediante una frase, una imagen, un dato o una relación visual.
La explicación, el contexto y los matices pertenecen a la persona que presenta.
Antes de conservar un elemento, pregúntate:
- ¿Ayuda a comprender la idea central?
- ¿Demuestra algo relevante?
- ¿Facilita recordar el mensaje?
- ¿O está ocupando espacio porque nos cuesta eliminarlo?
Diseñar también consiste en decidir qué no mostrar.
Un esquema antes de abrir la herramienta
Antes de diseñar, prepara una página con estas cinco respuestas:
- Audiencia: ¿quién va a escuchar?
- Decisión: ¿qué necesitas que ocurra?
- Mensaje central: ¿qué debe recordar?
- Tres ideas de apoyo: ¿qué necesita comprender para aceptar la propuesta?
- Evidencia: ¿qué ejemplos, datos o materiales sostienen esas ideas?
Después convierte ese esquema en una secuencia de diapositivas.
Este pequeño paso evita dedicar horas a embellecer una estructura que todavía no funciona.
¿Dónde puede ayudarte la inteligencia artificial?
La IA puede ayudarte a ordenar notas, resumir información, proponer estructuras, reducir textos o generar distintas formas de expresar una idea.
También puede servir para crear un primer guion o detectar repeticiones.
Pero no conoce por sí sola el contexto de la reunión, la sensibilidad del cliente ni la decisión que está en juego. El criterio final sigue siendo humano.
La herramienta acelera. La persona decide qué merece ocupar la pantalla.
Una presentación se recuerda por lo que deja claro
Una buena presentación no intenta demostrar cuánto sabemos.
Selecciona lo necesario para que otra persona comprenda una situación, confíe en una propuesta y pueda tomar una decisión.
Antes de abrir la primera diapositiva, decide el destino, construye el recorrido y separa cuidadosamente lo que debe verse de lo que debe explicarse.
El diseño vendrá después. Y entonces tendrá una función.
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